| Historia institucional Fundación Antonio Saura |
|
1995
La Fundación Antonio Saura (FAS) fue creada en escritura notarial el día 16 de diciembre de 1995 en la ciudad de Cuenca.
En dicha escritura Antonio Saura dotó a la Fundación con una colección de 365 dibujos y otros tantos documentos que conformaban la Colección de 1994, también titulada Nulla dies sine línea. Igualmente se designó como miembros de la Fundación a los representantes de las instituciones democráticas del momento, intelectuales, amigos y familiares en los que Antonio Saura quiso depositar la responsabilidad de llevar a cabo la difusión de su obra y de su pensamiento estético, así como de crear un importante Centro de Arte. Asimismo, quedaron aprobados los Estatutos que él mismo elaboró con sus más íntimos colaboradores.
Con anterioridad, el día 11 de diciembre de 1995, el pintor firmó, en presencia de los medios de comunicación, un convenio con la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, Diputación Provincial de Cuenca, Ayuntamiento de Cuenca y Caja Castilla-La Mancha, por medio del cual se dotaría a la Institución de un palacio del siglo XVIII (la Casa-Museo Zavala), elegido expresamente por el pintor, para convertirlo en sede del Museo Fundación. Asimismo se aprobó la dotación presupuestaria de diversas cantidades que garantizaran su correcto funcionamiento y continuidad, y del mismo modo, a propuesta del propio pintor, se determinó la adquisición de pintura que completaría la colección de cuadros que él se comprometió a ceder con carácter permanente.
Los objetivos de la fundación creada por Antonio Saura y a la que puso su nombre, eran: la promoción, divulgación y defensa de las manifestaciones del espíritu humano, de todos los tiempos y países, que contengan un sentido de progreso y modernidad (tanto en su sentido ético como estético) y, particularmente, del arte contemporáneo en sus diferentes formas expresivas; la exposición, catalogación, preservación y divulgación de la obra y pensamiento de Antonio Saura; la organización de estudios, seminarios, cursos, conferencias, coloquios, publicaciones, exposiciones y cualquier otra actividad encaminada a la educación artística y al perfeccionamiento de la sensibilidad estética en relación a los valores anteriormente mencionados; la publicación de los libros, documentos, discos, films, etc.; la reproducción, en sus diferentes formas, de obras de carácter artístico; y la concesión de premios y becas con el fin de contribuir al fomento de vocaciones de artistas jóvenes y a divulgar sus obras.
Para todo ello Antonio Saura quiso dotar a la naciente fundación con una serie de trabajos, catálogos, archivos, etc., que permitieran el estudio de su obra y de su persona, al tiempo que sirvieran para conformar un atractivo centro cultural en donde tuvieran cabida, además, otras exposiciones sobre artistas y temas variados.
1996
Comienzan las obras en la Casa Zavala tras el desalojo del último inquilino. Hasta la finalización de la reforma en el edificio, prevista para septiembre, las obras que formaban parte de la dotación inicial dispuesta por Antonio Saura para su Fundación estaban guardadas y custodiadas por él mismo en su domicilio de Cuenca, situado en la C/ San Pedro, 25.
1997
En el mes de julio Antonio Saura cae enfermo. La reforma de la Casa Zavala se encontraba ya muy avanzada y el propio Antonio Saura, desde el hospital, continúa supervisando su marcha a través de planos e informes que los responsables de las mismas y familiares le van presentando.
Antonio Saura sale del hospital. A pesar de su delicada salud no deja de participar en las reuniones del Patronato, sigue puntualmente el estado de las obras en la futura sede de la fundación y trabaja en lo que iba a ser su primera exposición hasta los últimos días de su vida.
1998
En las últimas semanas de su vida, junto al diseñador Miguel López, actual director de la FAS, desarrolla el proyecto de imagen corporativa para su fundación. Se diseñó entonces la marca original conformada por un dibujo del artista, creado especialmente para este fin, que el diseñador antes mencionado logotipa. Ante las presiones y amenazas de los herederos, en la actualidad se ha abandonado el uso de esta marca utilizándose la segunda opción que también se desarrolló entonces por Miguel López en colaboración con el artista.
Poco antes de morir, Antonio Saura se ocupa, por otro lado, de diseñar y preparar la que iba a ser la exposición inaugural del centro: “El objeto guardado”, que estaba previsto inaugurar en septiembre cuando el centro empezara a funcionar. Para esta muestra solicitó a sus hermanos diversos objetos, mostrándoles a ellos y a otros amigos algunos que ya guardaba para ese fin.
El 22 de julio muere Antonio Saura. En agosto, e inesperadamente, las herederas y el albacea de Antonio Saura, Olivier Weber-Caflisch, con quien al poco de morir el pintor su hija Marina inicia una relación sentimental, sacan a la luz unas supuestas instrucciones post-mortem de Antonio Saura, en las que se expresaba su renuncia a la continuidad de la Fundación que llevaba su nombre y que él mismo había ayudado a constituir. De esta supuesta última voluntad de Antonio, desconocida para amigos y familiares cercanos, incluida su hija y esposa, nadie tenía noticias previas. De hecho suponen una clara contradicción con la actividad o las opiniones expresadas hasta su muerte por parte del pintor. Incluso Dª Marina Saura, nombrada a propuesta de su padre Directora del Museo-Fundación, cargo que aceptó y en el que empeño grandes esfuerzos, había declarado a la prensa, al día siguiente del fallecimiento de Antonio Saura, que pondría todo su empeño en la que la Fundación comenzara a funcionar tal y como su padre quería. En este momento, sin embargo, la hija del pintor, junto con la viuda y el albacea impugnan la constitución de la Fundación por la vía administrativa y judicial.
Comienza, por tanto, el proceso legal que entabla la Junta de Castilla-La Mancha contra los intentos de la hija, la viuda y el albacea de deslegitimar la existencia de la Fundación conquense. Es importante señalar que durante los años de pleito nunca nadie, ni instituciones ni personas, pusieron en duda la legalidad y el contenido del testamento de Antonio Saura, solo se luchó por la legitimidad, tanto jurídica como moral, del centro que el pintor había creado.
En relación a la legitimidad jurídica de la Fundación todas las sentencias judiciales hasta la fecha han sido favorables a la FAS y contrarias a las tesis defendidas por la Sucesión Saura. Pese a ello, desde la Fundación de Cuenca siempre han estado abiertas las puertas a un posible entendimiento, frustrado siempre por parte de la hija del pintor y albacea de Antonio Saura, que por entonces ya habían contraído matrimonio, quienes comienzan una campaña sistemática de descalificaciones contra personas e instituciones, incluidas las judiciales, con graves insultos tanto al entonces presidente de la comunidad, José Bono, como a los magistrados del Tribunal Supremo. Esta orquestada campaña de difamación, que continúa hasta la fecha, llega al extremo cuando en la prensa nacional aparece un escrito contrario a la FAS de Cuenca.
En medio de esta situación, la FAS tiene conocimiento de que la obra de conjunto Crónica de 1994, también llamada Nulla dies sine línea, con la que Antonio Saura quiso dotar a la Fundación en sus comienzos, se estaba vendiendo desintegrada en pequeños lotes. Dicha obra como se ha indicado, la custodiaba Antonio Saura a la espera de poder depositarla en la Casa Zavala cuando la reforma estuviera terminada, hecho que motivó que el pintor nunca pudiera entregarla personalmente. Esta actitud de desintegración constituía una clara ruptura de la voluntad del artista, que concebía la colección como un conjunto único, tal y como él mismo había manifestado en numerosas ocasiones en presencia de amigos y familiares, negándose a aceptar ofrecimientos de compra por separado.
2006
El proceso seguido a lo largo de los años ante la Junta de Comunidades, Tribunal Superior de Justicia y Supremo, concluyó con sentencia del Tribunal Supremo, reconociendo la legalidad de la Fundación.
En abril de 2006 la Sucesión Saura hace público un documento denominado “Por respeto a la voluntad de Antonio Saura”, en relación al cual es curioso constatar dos circunstancias: la primera, que el 90% de los firmantes o no conocían personalmente a Antonio Saura o no habían hablado con él desde hacía años siendo, por tanto, ignorantes acerca de sus verdaderos propósitos respecto a la FAS. La segunda es que ninguno de los firmantes se dirigiera a esta Fundación para recabar información con la que poder contrastar las ideas suministradas por la Sucesión Saura. Por otro lado, el documento no refleja la multitud de personas que se negaron a suscribirlo, muchas de ellas íntimos amigos y familiares cercanos del artista, conocedores de la ilusión que tuvo Antonio en la apertura del Museo-Fundación conquense que llevaba su nombre.
A instancias de la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha -en aquel momento ocupada por Dª Blanca Calvo-, se decide a finales del año sacar a la fundación de la situación en la que se encontraba. Para ello contacta con los hermanos del artista -Mª Ángeles y Carlos Saura- y con amigos íntimos del pintor -Gustavo Gili, Hans Meinke, Antonio Pérez y Pierre Canova- personalidades que habían decidido permanecer al margen a la espera de las resoluciones definitivas de los tribunales. Todos los mencionados, excepto Gustavo Gili, aquejado de una grave enfermedad, aceptan implicarse en el proyecto y entrar en el patronato de la FAS, una vez comprobada la viabilidad de la propuesta que se les presenta en cuanto a garantías de financiación y condiciones de funcionamiento. El patronato se recompone, por tanto, con el nombramiento de varios miembros nuevos, se elige una nueva presidenta -Mª Ángeles Saura-, y se renueva el compromiso con las instituciones municipales, provinciales y regionales, además de con los antiguos patronos Emilio y Santiago Catalá y Pedro Mombiedro, quienes habían seguido trabajando desde la muerte de Antonio Saura en el mantenimiento de la Fundación durante los años más difíciles de su existencia.
2007
En la reunión del Patronato del 14 de mayo se nombra director a Miguel López quien, a partir del 1 de junio se hace cargo de la institución. También se aprueban medidas para la reforma de la Casa Zavala con el objetivo de convertirla en un centro de arte contemporáneo moderno, bien dotado museográficamente y con las más exigentes medidas de seguridad, para convertirlo en un adecuado espacio expositivo, siempre siguiendo las instrucciones del pintor, que la Fundación conserva.
2008
Las obras de Antonio Saura con las que cuenta inicialmente la FAS son aquellas que las instituciones compraron en su momento para que estuvieran depositas en la Casa Zavala. La Junta de Comunidades aporta la serie denominada “La muerte y la nada”, de titularidad autonómica, colección de 27 pinturas sobre papel con textos del escritor suizo Jacques Chessex, compradas al editor Pierre Canova a fines de los años noventa. La Diputación de Cuenca adquirió otras cuatro obras para este mismo fin. A estas obras hay que añadir otras donaciones realizadas por patronos y amigos: la serie Moi, 18 serigrafías donadas por el editor Gustavo Gili; diversa y abundante obra gráfica junto a varios libros en edición de bibliófilo donadas por Hans Meinke, editor principal de Antonio Saura; treinta fotografías de Carlos Saura de la serie que dio origen a los Moi de su hermano Antonio, más otros documentos sobre el pintor filmados por Carlos Saura, así como otras muchas fotografías que repasan la vida de Antonio Saura en imágenes. Otras donaciones y cesiones tanto de Carlos como de Mª Ángeles Saura y su marido Marcos Pérez consistentes en obras originales, grabados, fotografías, libros, documentos y objetos diversos. Un buen número de obras han sido cedidas, además, por diversos colaboradores y amigos de la FAS.
El 22 de febrero de 2008 se inaugura oficialmente la reformada sede de la Fundación Antonio Saura, ubicada en la Casa Zavala de Cuenca. Al acto asiste el presidente de Castilla-La Mancha, José Mª Barreda, el alcalde de Cuenca, Francisco J. Pulido, el presidente de la Diputación de Cuenca, Juan Ávila, así como los hermanos del pintor, Carlos Saura y Mª Ángeles Saura, acompañados de todos los miembros del Patronato, así como de numerosos amigos y familiares del artista.
En julio una resolución judicial determina que la vía procesal penal no es la adecuada para reclamar la posesión de la Colección de 1994 (Nulla dies sine línea), cuya propiedad por parte de la FAS estaba reconocida previamente por la sentencia del Tribunal Supremo. Esta resolución no supone, por tanto, una merma en la legitimidad de la reclamación, ni agota otros posibles cauces legales para hacer efectiva la misma.
|
|
|
|